miércoles, 14 de enero de 2009

Cielos y cerros (La Paz - Bolivia)





















El cielo y el cerro en La Paz compiten por el protagonismo. El intenso azul quiere opacar al rojo iluminado por la luz del sol. El blanco de la nieve de las grandes montañas se jalonea la atención con las nubes blancas que contrastan con la oscuridad cuando la noche anuncia su llegada. Y sin embargo el uno no existe sin el otro. El cielo no se entiende sin el cerro, y sólo con su mágico baile se entiende la fascinación que tenemos los paceños por vivir entre las montañas y las nubes.







martes, 13 de enero de 2009

Olores paceños

Se queda corto Jaime Saenz al decir que “el olor del huano es un misterio” (Piedra Imán). Todo olor es misterioso porque convoca y evoca, transporta y moviliza. Dicen que incluso en situaciones extremas de salud mental, es el olor el que logra despertar la memoria del enfermo que está a punto de perder su pasado.

Para mí, caminar por la ciudad de La Paz es un intenso tránsito por sus olores, y los recuerdos que ellos me despiertan.

Cruzar por uno de los puentes del río Choqueyapu, a la altura de la Avenida Roma, es sentir uno de los olores que me acompañaron cada salida del colegio (el San Ignacio, en Següencoma) a las 12:30 con el sol a cuestas y las ansias de llegar a casa a descansar.

El olor de los pollos Copacabana en la calle Comercio -y ahora en la Av. Ballivián- me transporta al ritual de los viernes a medio día, cuando como burócrata internacional trabajaba horario continuo y comía en la oficina los inolvidables pollos que impregnaban con lo suyo al edificio entero.

El inconfundible olor a minibús cerrado al cual hay que introducirse doblándose en tres a las 18:30 para ser partícipe de un hermético y apretado desplazamiento del centro hacia el sur de la ciudad, estrechando lazos con los anónimos vecinos del viaje urbano.

El olor de la garapiña, tan intenso como su color, que acompaña al chicharrón de Irpavi los domingos.

El memorable olor de los “donuts” –o “rosquillas” como los llama Homero Simpson- de la 6 de agosto que se dejan sentir una cuadra más arriba y aseguran el encuentro con algún conocido antes de llegar a la Aspiazu.

En fin, tantos olores paceños, todos profundos y penetrantes, que nos conducen por los laberintos de la memoria y son testigos de nuestros consumos urbanos. Sin ellos, la ciudad no sería nuestra ciudad.

miércoles, 7 de enero de 2009

La magullada imparcialidad periodística

En la página tres del periódico boliviano La Prensa del martes 23 de diciembre del 2008, la sección “usted decide” publicó una nota de cuatro columnas (21 X 10 cm), arriba a la izquierda, donde se informaba que el prefecto cruceño “Costas hace campaña por el No”. El texto estaba acompañado de una fotografía en la cual el mencionado personaje aparecía sonriendo al lado de jóvenes muchachas en cuyas poleras estaba inscrito un rotundo “No”.

En la página cinco del mismo periódico en la misma fecha, un pequeño titular de una columna en parte inferior derecha anunciaba “Presidente hace campaña por el Sí en Llalagua”. La información estaba acompañada por 14 filas de texto (7 X 5 cm).

Extraña manera de entender la imparcialidad periodística que distribuye posiciones y espacios de dos noticias similares en lugares jerárquicamente opuestos. ¿No sería más honesto declararse abiertamente a favor del “No” y en contra del gobierno? Al menos así tendríamos más claro que el mencionado periódico es un actor más en el juego político, y no un órgano de información medianamente neutral, como pretende presentarse ante su público.