jueves, 27 de agosto de 2009

Guerra del Chaco

Aprendí más de la Guerra del Chaco en las largas tertulias familiares que en los libros de la escuela. A mi abuelo, cuando tenía menos de 20 años, le tocó marchar al sur formando parte del famoso grupo Tres pasos al frente. Todas las reuniones en las que él participaba salía el tema, y sus anécdotas eran inagotables. Ahí van dos de ellas.

La distancia entre el ejército boliviano y el paraguayo era muy corta, alrededor de 100 metros, por lo que ambos bandos escuchaban todo del contrario. Los paraguayos cantaban bellas canciones con distintos instrumentos, incluso mandolina, y al final de cada canción, lanzaban un insulto. La tropa boliviana para no quedar atrás, decidió hacer lo propio, pero los instrumentos eran menos sofisticados, se construían charangos con los pocos insumos que podían encontrar en el lugar. Una de esas noches, un campesino de origen aymara cantó la siguiente cueca con un sello lingüístico andino inconfundible:

Esta 4ta. Compañía
la que te hua a huencer
cueste lo que cueste vidita
en el Chaco Boreal

¡¡¡Pela cojoro!!!

En otra ocasión, un subteniente paceño que manejaba el arte de la palabra, en pleno campamento empezó a declamar un poema con la fuerza y elocuencia necesarias. En un momento mirando fijamente a la tropa dijo: “¿¡…y tú me quieres!?”; y volvió a repetir con más contundencia: “¿¡…y tú me quieres!?”; por último lo hizo una vez más elevando el tono: “¿¡…y tú me quieres!?”. Y un soldado que se sintió aludido respondió: “sí mi subteniente”.

La risa general terminó con la declamación.