jueves, 24 de mayo de 2012

Biquini en el C.C.U.


Cuenta Juan Villoro que Ibargüengoitia sugería que cuando las ideas no bajaban al teclado había que salir a caminar y tomar aire.  Me tomo en serio la invitación y dejo mi cubículo en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM rumbo al Centro Cultural Universitario.  Llego al restaurante Azul y oro, está vacío, puedo escoger la mejor mesa que equilibre vista a los paseantes, suave compañía del sonido de la fuente y sombra.  Pido mi café expreso cortado y comienzo la lectura de los avances de una tesis de doctorado sobre sociología de la familia, y otra que aborda el tema de la perspectiva de género y el aborto en México.

Sumergido en mis textos, sólo me distrae un motociclista que pasa irrumpiendo el espacio de peatones –lo que siempre me enerva-, y un grupo de teatro que ensaya dando eventuales gritos frente a la elegante pared que con letras grandes y doradas dicen: “Foro Sor Juana Inés de la Cruz”, “Teatro Juan Ruiz de Alarcón”.  Hasta aquí todo perfecto. Cultura, café, discreto silencio.

No sé por qué, me traiciona un instinto y levanto la vista.  Pasa caminando un grupo de jóvenes, todos en traje de baño, las mujeres en biquini y zapatos con tacones altos. Por supuesto que se alborota mi lectura.  En ese espacio que tanto he recorrido he visto niños, adultos, bicicletas, patines, señoras, sillas de ruedas, extravagancias y elegancias, pero biquinis jamás.  Intento, sin mucho éxito volver a las letras, pero el grupo, ahora separado en triadas, vuelve a pasar.  

Pido la cuenta, cierro mis libros convencido de que no vencerán la batalla contra la exposición de los cuerpos y me dispongo volver a mi cubículo, donde seguro no tendré ese tipo de interrupciones.  En mi camino, vuelvo a verlos, ahora dispersos, cada uno apoyado en alguna baranda o en los árboles al lado de la sala Nezahualcóyotl, como si me estuvieran persiguiendo y fuesen fruto de mi imaginación.  No me aguanto la curiosidad y pregunto a una de ellas –entre otras cosas para constatar que no es un sueño-: “¿disculpa, de qué se trata?”, “es un ejercicio de actuación”, me responde.  Claro, en el camino paso por el Centro Universitario de Teatro y todo adquiere sentido.

Como fuera, seguiré más a menudo la recomendación de Ibargüengoitia, parece que tenía razón.

Hugo José Suárez
IIS-UNAM
Publicado en: http://registropersonal.nexos.com.mx/?p=3161 (14-mayo-2012)

jueves, 17 de mayo de 2012

Conferencia Religiones Populares Urbanas


Mañana viernes 18 daré una conferencia titulada Religiones populares urbanas, en el marco del Seminario Cultura y representaciones coordinado por Gilberto Giménez y Guillermo Peimbert.  Expondré los resultados de la investigación que llevo a cabo sobre las formas religiosas en la colonia El Ajusco, en el Distrito Federal.  Será a las 10:30 en el IIS-UNAM.  Quienes no puedan asistir, se transmitirá por webcast en: www.webcast.unam.mx. 

sábado, 12 de mayo de 2012

Una nueva etapa: sociología vagabunda


He tenido distintos ciclos en mi relación con la escritura regular en medios.  Durante varios años tuve una columna periodística que nombré Intervenciones.  Luego cambié a un semanario con una nueva propuesta: Sueño ligero.  Cuando la informática tocó mi puerta complementé la publicación con el blog del mismo nombre y el subtítulo “un espacio para soñar”.  Pero como todo ciclo, este llegó a su fin, y empieza otra etapa.

Sociología vagabunda, así se llamará este nuevo espacio.   Se tratará de un lugar donde puedan circular ideas filtradas por el lente sociológico, pero tan libres como sólo el vagabundaje lo permite.   La idea la retomo de Howard Becker, quien en el prólogo de su libro Cómo hablar de la sociedad. Artistas, escritores, investigadores y representaciones sociales (2009) reflexiona sobre su insistencia en observar cine, literatura, documentales, fotografías, etc. y en ellas encontrar el “problema social”.   Se trata entonces de fijar la mirada en la observación tanto de la vida cotidiana, como de las producciones culturales que atraviesan por mis manos en distintos soportes, y comentarlas intentando descifrar en ellas las formas de lo social que tienen inscritas. 

Pero como lo había anticipado, aquí la libertad y el deseo regirán las letras.  Será todo lo contrario a algunas publicaciones científicas cuyos estrictos procedimientos a menudo inhiben la imaginación sociológica.  Recordando a Pierre Bourdieu, no se buscará presentar resultados acabados, sino procesos, ideas, intuiciones.  Se privilegiarán las preguntas más que las respuestas; las reacciones, las dudas.

Por eso me dejaré llevar por el teclado.  Escribiré sobre una película, un encuentro en el metro, un concierto, una canción, un cómic o una novela.  Todo lo que me invite a dedicar unas líneas, y que valga un tiempo frente a la pantalla.  Aquello que se queda a medias, esas ideas sueltas y a menudo anárquicas sobre el último libro leído, o la melodía que me transporta a la infancia.

Pero a la vez, la fotografía estará en el centro.  Retomaré las iniciativas de hace algunos años donde reproducía fotografías con textos en un diálogo armónico, o los contrastes de imágenes de culturas distintas.  En suma, volveré a la imagen como una manera más de expresar y de pensar.

Esa es la invitación, espero que muchos se sientan convocados.