lunes, 30 de julio de 2012

Partida de Pablo García



La semana pasada tuve la triste noticia de la muerte de Pablo García.  Fue muy sorprendente, había recibido un correo suyo hace tres semanas enviándome la versión final de su texto para nuestro segundo libro, y la próxima semana que voy a Buenos Aires, tenía planeado verme con él para seguir coordinando cosas. 

A Pablo lo conocí hace tres años, me lo presentó la querida amiga Verónica Zubillaga.  Estábamos organizando el primer coloquio El malestar social y las angustias de existir, que trataba de ser un espacio para reflexionar sobre las dinámicas de la sociedad actual desde distintos puntos de vista, y Verónica sugirió ampliamente que invitemos a Pablo.  Fue un descubrimiento muy grato.  En el encuentro presentó una lúcida ponencia que abría la primera sesión: “La mirada de los otros: subjetividad y sufrimiento”.  Confieso que me sentí impresionado.  Desde su visión de filósofo, Pablo construía una discusión clara y elegante sobre el sufrimiento personal y social.  Su economía de la palabra iba acompañada de su lucidez; en pocas páginas -transitando por autores clásicos- nos invitaba a una reflexión existencial compleja, pero accesible, práctica poco común en filósofos y que agradecemos los sociólogos.  Este primer texto se publicó en nuestro libro colectivo El nuevo malestar en la cultura

El pequeño grupo promotor del coloquio se constituyó rápidamente, y Pablo se convirtió en uno de los pilares.  Quedó claro que el encuentro “sabía a poco”, o mejor dicho, abría una agenda amplia de discusión que no se podía agotar en dos días.  Comenzamos así dos ideas: la creación de un laboratorio internacional de investigación y continuar regularmente con nuestros intercambios.  Al año siguiente, volvimos a la misma tarea: el encuentro se llamó La incertidumbre y las estrategias de sentido.  Pablo presentó otra ponencia: “Estrategias de sentido, capacidades dialógicas y tecnología”.  Nuevamente hacía gala de su capacidad de tránsito entre la construcción del argumento filosófico y la observación de los problemas empíricos de la sociedad.  Por último, el año pasado repetimos la aventura, el coloquio ahora reflexionó sobre el tema de la Creatividad cultural y social emergente; Pablo como siempre participó con su reflexión, ahora titulada “Escrito en el cuerpo: el cuerpo como registro de la memoria del sufrimiento”. 

El involucramiento de Pablo con el proyecto intelectual en curso fue mayor, los tres libros fruto de los coloquios tienen un capítulo suyo, y decidió asumir la coordinación del cuarto a llevarse a cabo en Argentina, precisamente en agosto del presente.  Los caprichos de la vida, siempre incomprensibles, no lo permitirán.

Les decía que la última comunicación de Pablo fue hace unas semanas enviándome su artículo para el libro La incertidumbre y las estrategias de sentido que próximamente será publicado por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; él era uno de los coordinadores generales de la obra.  Voy a proponer que el libro sea dedicado a su memoria.  Pablo ya no nos acompañará, pero seguiremos recordándolo; sus escritos y entusiasmo seguirán siendo alimento para continuar empujando este carruaje de las ideas que él supo bien impulsar.  Descanse, Pablo Sebastián García, descanse en paz.

Hugo José Suárez

viernes, 27 de julio de 2012

Anarquía de Raúl Soruco


Luego de visitar el mercado de un pequeño pueblo de Oaxaca, vamos al taller de Raúl.  Nos muestra su último grabado, la “A” de la anarquía.  Trazos negros, desordenados pero armónicos, sobre un fondo rojo uniforme.  Metáfora y homenaje a la tradición de cuestionar el poder en todas sus formas y excesos.  El pintor aquí retoma una trinchera, denuncia y crea, cuestiona y sueña.  Y nos regala una de las seis impresiones numeradas.  Antes de partir, Raúl Soruco sentencia: “no vayan a ponerle marco, clávenla en una pared”.